La tensión política en Villarrica escaló tras la fallida sesión del Concejo Municipal del lunes 26 de noviembre, donde debía elegirse un alcalde transitorio. La sesión no se llevó a cabo por falta de quórum, lo que generó duras críticas de los concejales Raúl Landini (PC) y Jaime Beltrán (PPD). Ambos solicitaron la destitución del administrador municipal, Raúl Jara (UDI), acusándolo de liderar una gestión opaca y de responder a intereses políticos externos.
Denuncias de los concejales
Jaime Beltrán expresó su indignación por el fracaso de la sesión:
«Hoy pierde la democracia; lo que se hizo fue darle una bofetada a quienes son parte de Villarrica, Lican Ray y Ñancul. Se presentaron excusas inverosímiles para alterar el quórum, pero cada uno sabe dónde le aprieta el zapato.”
Además, denunció una falta de pluralismo político en el concejo municipal, señalando que “Villarrica no puede concebirse como un feudo político” y advirtiendo sobre intereses ocultos detrás de la administración:
«Hoy se ignoró la responsabilidad hacia la comunidad, y creo que en el futuro, la gente evaluará lo que ocurrió.”
Por su parte, Raúl Landini criticó la falta de transparencia en la gestión de Jara y adelantó que exigirá una auditoría en el próximo período:
«No quieren que se sepa lo que está detrás del telón, pero vamos a exigir claridad en los números y procedimientos.”
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Un clima de incertidumbre
La renuncia del exalcalde Germán Vergara el 16 de noviembre, para postularse a un cargo parlamentario, dejó a la comuna sin un alcalde titular. Según Landini, esto afecta procesos administrativos clave, como los pagos de fin de año.
Mientras la comunidad espera la asunción del nuevo alcalde electo, Pablo Astete, el próximo 6 de diciembre, Villarrica enfrenta un momento crítico que pone en entredicho la estabilidad política y administrativa de la comuna.
