La diputada Coca Ñanco conversa con Sur Informado
Por Redacción Sur Informado
A días de las elecciones parlamentarias, Coca Ñanco responde el cuestionario de Sur Informado, de cara a enfrentar su primer proceso de reelección como diputada por el distrito 23. Con 33 años, la diputada mapuche y actual parlamentaria defiende una mirada de desarrollo sustentable para La Araucanía, critica los recortes en infraestructura pública, y propone una nueva forma de hacer política desde las comunidades y no desde las élites.
El Presupuesto 2026 reduce en 26,7% los fondos para concesiones y en 9% para Vialidad. ¿Qué efectos puede tener esto en La Araucanía?
Me preocupa profundamente este recorte, porque en regiones como La Araucanía la conectividad no es un lujo, es una necesidad vital. Reducir en más de un 25% los fondos para concesiones y en casi un 10% para Vialidad no solo ralentiza obras nuevas, sino que frena el desarrollo local, afecta la seguridad de los caminos rurales y deja a miles de familias aún más aisladas.
La ruta entre Villarrica y Freire acumula 38 muertes desde 2023. El MOP anunció que la licitación podría concretarse recién en 2025 y la obra estaría operativa en 2035. ¿Considera aceptable esa espera?
No, no es aceptable esperar una década por una ruta que ya ha costado vidas. La Ruta CH-199 es hoy una de las más peligrosas del sur de Chile y una vía esencial para la economía y el turismo. Se debe estudiar un plan de emergencia vial para esa ruta, con intervenciones inmediatas de seguridad —como iluminación, señalética, control de velocidad y mejoramiento de accesos— mientras avanza la licitación.
Además, debemos acelerar los procesos de evaluación ambiental y concesión con equipos regionales, descentralizando la toma de decisiones. La Araucanía no puede seguir esperando soluciones: necesitamos certezas y trabajo hecho.
La Araucanía tiene el menor déficit habitacional de Chile, pero la mayor pobreza en vivienda y sanidad ¿Qué políticas propone?
La Araucanía tiene un déficit habitacional cuantitativo bajo, pero una enorme deuda en calidad y entorno. Por eso propongo redirigir parte de los recursos desde la construcción de nuevas viviendas hacia programas de mejoramiento, ampliación y servicios básicos, especialmente en sectores rurales.
Esto implica fortalecer programas como el DS27 y el DS255, aumentar los subsidios para aislación térmica, alcantarillado y acceso a energía limpia, y acompañar con créditos blandos y asistencia técnica municipal. La vivienda no es solo un techo: es salud, dignidad y arraigo territorial.
La CASEN y el CENSO dan cuenta que La Araucanía tiene problemas graves en servicios básicos. Aún hay miles de familias en sectores rurales sin agua, electricidad ni caminos transitables. ¿Cómo enfrentar esa desigualdad?
Mi prioridad es el agua potable rural, porque sin agua no hay vida ni desarrollo. Hay que apoyar una ley corta de APR que acelere la ejecución de proyectos y que reconozca el trabajo comunitario de los comités de agua, entregándoles más herramientas técnicas y financieras.
Además, impulsar un plan de electrificación rural con energías renovables —solar y eólica local— y una cartera especial de saneamiento rural que integre agua, alcantarillado y caminos. La inversión debe priorizar a las comunidades que hoy están fuera de todo servicio básico, y eso se logra con descentralización real en la asignación presupuestaria.
¿Qué modelo de desarrollo propone hacia 2030 para reducir brechas rurales y reconocer la identidad mapuche?
El modelo de desarrollo para La Araucanía no puede seguir siendo extractivista. Propongo avanzar hacia un modelo de desarrollo territorial sustentable, basado en la economía local, la agricultura familiar campesina, el turismo comunitario y los emprendimientos con identidad cultural mapuche.
Sí, estoy dispuesta a revisar los instrumentos de fomento productivo, porque hoy favorecen grandes proyectos, no a las pequeñas comunidades rurales. Necesitamos que INDAP, CORFO y SERCOTEC reconozcan la diversidad cultural y productiva del territorio, apoyando lo pequeño, lo innovador y lo propio.
Respecto a las zonas de riesgo ante emergencias, Pucón, Villarrica y Curacautín enfrentan riesgos graves de evacuación ante erupciones. ¿Qué puede hacer un parlamentario ante eso?
La seguridad de nuestras comunidades debe ser una prioridad nacional. Hay que plantear la necesidad de un plan regional de evacuación y resiliencia ante emergencias naturales, coordinado entre SENAPRED, MOP y gobiernos locales. No puede ser que Pucón, Villarrica o Curacautín dependan de rutas que podrían colapsar ante la caída de un puente.
Debe promoverse un fondo especial de infraestructura de emergencia que priorice rutas de evacuación y puentes críticos en zonas de riesgo volcánico, además de simulacros anuales y señalización permanente en las rutas turísticas.
Usted compite en un pacto con otros candidatos de su mismo sector. ¿Por qué considera que representa mejor a La Araucanía?
Porque represento una voz que viene desde el territorio, no desde las élites políticas. Soy una mujer mapuche, joven, que ha trabajado desde las comunidades y conoce de cerca las desigualdades estructurales de la Araucanía.
En este pacto competimos ideas, pero compartimos un mismo horizonte de justicia social. Creo que puedo aportar territorialidad, experiencia legislativa y coherencia política. Defiendo los valores del Frente Amplio: la transparencia, la igualdad de derechos, la participación ciudadana y la descentralización.
