Cesfam de Ercilla paraliza funciones tras ataque armado
La localidad de Ercilla, en la región de La Araucanía, vive días marcados por el temor, la indignación y la incertidumbre. Pese a la presencia de patrullajes militares y el despliegue de operativos de vigilancia, los hechos de violencia continúan afectando a quienes trabajan en terreno. Esta vez, el blanco fue el personal del Cesfam de Ercilla, quienes durante una ronda médica fueron víctimas de un ataque armado que dejó a uno de sus funcionarios herido por un disparo en la pierna.
El ataque ocurrió mientras los trabajadores de salud realizaban su labor habitual: llegar hasta las postas rurales para entregar medicamentos y atención médica a comunidades dispersas. La víctima formaba parte de un equipo que se dirigía a una posta rural cuando fue interceptado y herido por desconocidos armados. Este hecho detonó una decisión drástica pero comprensible por parte del equipo del Cesfam: paralizar sus funciones durante tres días, manteniendo únicamente los llamados “turnos éticos” para casos urgentes.
Una labor en la primera línea, sin garantías de seguridad
El trabajo del Cesfam de Ercilla es esencial para muchas comunidades rurales, donde la atención médica depende de estas visitas itinerantes. Sus recorridos diarios les permiten entregar medicamentos y asistencia a personas vulnerables como adultos mayores, niñas, niños y habitantes mapuche que, en muchos casos, no tienen otra vía de acceso a servicios de salud. Sin embargo, estos esfuerzos se desarrollan en un contexto cada vez más riesgoso, en el que la violencia ha puesto en jaque el ejercicio del derecho a la salud.
El incidente ha visibilizado una realidad muchas veces ignorada: los trabajadores de la salud rural están expuestos y desprotegidos. Frente a esta situación, el llamado de los funcionarios ha sido claro: mayor seguridad para seguir cumpliendo su labor.
Reacción de la seremi de Seguridad
La seremi de Seguridad de La Araucanía, Verónica López-Videla, se refirió a los hechos y manifestó su consternación por lo ocurrido. Afirmó que el Gobierno espera un petitorio formal por parte de los trabajadores del Cesfam, documento que servirá de base para definir una respuesta coordinada con las Fuerzas Armadas y de Orden.
“El petitorio que de ahí se levante, nos va a entregar el día de mañana, aproximadamente a las 10, 11 de la mañana, vamos a saber qué es lo que están requiriendo los funcionarios”, señaló López-Videla. A partir de ese documento, agregó, se analizarán medidas como reestructurar o rediseñar los despliegues policiales y militares en la zona.
Además, destacó la relevancia de generar condiciones de seguridad no solo para el personal de salud, sino también para funcionarios públicos, estudiantes y familias en general que transitan por la región.
Querella presentada y acciones legales
Como parte de la reacción oficial, la seremi anunció la presentación de una querella por el delito de robo con homicidio frustrado y porte ilegal de armas de fuego. Si bien los detalles del recurso judicial aún no han sido precisados, marca un giro más decidido del Gobierno Regional para enfrentar la creciente crisis de seguridad en la zona.
La salud rural en crisis
Este nuevo ataque no solo hiere físicamente a un funcionario, sino que vulnera a toda una comunidad que depende de la atención primaria como único canal de acceso a derechos básicos. La paralización del Cesfam, aunque temporal, deja en evidencia que los servicios de salud rural no pueden sostenerse sin garantías mínimas de protección para quienes los hacen posible.
El personal del Cesfam de Ercilla ha dado un paso firme al exigir medidas concretas y urgentes. En su protesta se resume el clamor de cientos de funcionarios de salud que, desde hace tiempo, alertan sobre las condiciones extremas en las que deben trabajar en zonas de conflicto.
El país sigue a la espera de la respuesta de las autoridades y de la implementación de acciones efectivas que devuelvan algo tan esencial como el derecho a trabajar en paz, y a recibir atención médica sin miedo.
