Lonco Curamil denuncia detención irregular de su hijo en liceo de Victoria

Caso Curamil: niño mapuche esposado e interrogado sin sus padres

El 11 de junio, el estudiante mapuche We Liwen Curamil, de 14 años, fue injustamente detenido, esposado e interrogado sin autorización parental en el Liceo Politécnico Bicentenario Manuel Montt de Victoria, en un hecho que ha generado amplio rechazo comunitario y ha sido denunciado por su padre, el lonco Alberto Curamil, reconocido ambientalista galardonado con el premio Goldman en 2019.

Según relató el lonco, su hijo fue acusado por la directora del internado, Luz Angélica Arévalo Muñoz, de haber sustraído un teléfono móvil. El menor fue llamado a la oficina de la directora, donde ya se encontraban Carabineros, quienes lo interrogaron sin la presencia de sus padres, vulnerando así derechos fundamentales de todo niño y adolescente.

«Papá, me dijeron que tenía cinco minutos para confesar dónde escondí el teléfono», contó el adolescente a su padre. La directora afirmó que las cámaras lo ubicaban en el área del internado cuando desapareció el celular. Sin embargo, según We Liwen Curamil, él simplemente se encontraba en su habitación comiendo una pizza.

El interrogatorio no quedó ahí. Tras la acusación inicial, Carabineros identificó a otros dos menores, quienes también fueron interrogados, esposados y trasladados a la comisaría. Ninguno de los procedimientos contó con la autorización ni presencia de sus padres, lo que representa una falta grave a los protocolos de resguardo infantil.

Peor aún, el teléfono supuestamente robado fue posteriormente encontrado y entregado por la propia directora a la policía, lo que evidencia que la acusación fue infundada. Pese a ello, la directora no se ha disculpado públicamente y hasta ahora ni el DAEM ni el municipio de Victoria han emitido declaraciones oficiales sobre lo ocurrido.

«Fue un acto de racismo, vulneración de derechos y discriminación abierta», sostuvo el lonco Alberto Curamil, quien enfatizó la necesidad de justicia y reparación. Las redes sociales y medios locales han sido escenario de masivo apoyo a los niños afectados y de llamados a la renuncia inmediata de la directora del internado.

El caso ha remecido a la opinión pública, pues pone en cuestión los estándares de trato hacia estudiantes mapuche en espacios educativos. Los testimonios revelan no solo la falta de protocolo, sino también una actitud institucional que podría considerarse criminalizadora hacia la infancia indígena.

Organizaciones mapuche, apoderados y defensores de derechos humanos han comenzado a articular acciones para exigir responsabilidad y cambios estructurales. El propio We Liwen Curamil ha dado declaraciones públicas, autorizado por sus padres, donde relata con valentía los hechos sufridos.

Lo ocurrido reabre el debate sobre la convivencia escolar y los derechos de los pueblos originarios, en un contexto donde la discriminación estructural sigue afectando a niños y jóvenes mapuche en distintos territorios del país. Este caso, por la figura pública de su padre y la valentía del menor, podría marcar un punto de inflexión en la forma en que las comunidades educativas y el Estado abordan estos temas.

En espera de una investigación formal, la comunidad sigue exigiendo justicia y garantías para que hechos como estos no vuelvan a repetirse.