Estudiantes del CFT Araucanía denuncian desorden y exigen respuestas
Un creciente descontento afecta al Centro de Formación Técnica CFT Araucanía, donde tanto estudiantes como docentes han alzado la voz ante lo que describen como un grave deterioro institucional. Las denuncias provienen particularmente de las sedes de Angol y Lautaro, y apuntan a una serie de irregularidades que estarían comprometiendo la calidad de la formación y el bienestar de la comunidad académica.
Según información obtenida por el portal AraucaniaDiario, los alumnos del CFT Araucanía denuncian la ausencia de liderazgo por parte de la Rectora y la Directora Académica, cuya falta de presencia agrava un clima de incertidumbre y desconexión con las necesidades del estudiantado. “Estamos sintiendo los vientos gélidos del abandono”, manifestaron fuentes anónimas.
Uno de los focos de la denuncia es la desorganización operativa. Los estudiantes del CFT Araucanía afirman que existen problemas con la infraestructura, ausencia de aulas adecuadas y desorden en los horarios. A ello se suma la obligatoriedad de clases los días sábado para algunas carreras, una medida resistida por otras que, según los testimonios, refleja una gestión incoherente y sin criterios unificados.
A este panorama se añaden preocupaciones por la calidad del cuerpo docente. Los alumnos del CFT Araucanía cuestionan la incorporación de profesionales que, según indican, no cumplen con las competencias pedagógicas necesarias. “Notamos un cambio palpable en el ambiente institucional, que empeora año tras año”, señalaron.
El clima laboral también se ha visto afectado. Los estudiantes aseguran haber tomado conocimiento de al menos 20 demandas laborales por parte de docentes, quienes acusan malos tratos. Esta cifra alimenta la percepción de una crisis de gestión que trasciende las aulas y afecta a todo el entorno educativo.
Otro tema que inquieta a la comunidad es la falta de criterios claros en la evaluación académica. Denuncian que algunos docentes hacen uso de prácticas autoritarias, incluso amenazando con reprobaciones arbitrarias y aplicando normas sin sustento normativo. “No hay coherencia ni reglas claras, lo que genera temor y confusión”, lamentan.
El ambiente de estudio también ha sido perturbado por situaciones consideradas inapropiadas, como la presencia de niños jugando en los pasillos durante las clases. Para los estudiantes, este hecho es un símbolo de la pérdida de control institucional.
Asimismo, preocupa el crecimiento de la matrícula sin una mejora proporcional en la infraestructura. La falta de espacios adecuados para clases, estudio y otras actividades básicas ha sido una constante. A esto se suma la carencia de canales de comunicación interna confiables, lo que impide canalizar denuncias sin temor a represalias.
En este complejo escenario, los estudiantes han solicitado una investigación urgente e imparcial sobre los hechos denunciados, con el fin de garantizar condiciones dignas para el aprendizaje y evitar un eventual colapso institucional. Piden también la intervención de autoridades del Ministerio de Educación y organismos de control como la Contraloría, para asegurar transparencia y corregir los problemas estructurales que aquejan al CFT Araucanía.
Este llamado pone sobre la mesa la importancia de velar por la calidad de la educación técnico-profesional en regiones como La Araucanía, donde instituciones como el CFT estatal deben ser un pilar del desarrollo local y no una fuente de incertidumbre para quienes buscan formarse profesionalmente.
