Presidente Boric decreta estado de catástrofe en Ñuble y Biobío por incendios forestales

Durante la madrugada de este domingo, el Presidente de la República, Gabriel Boric, decretó estado de catástrofe en las regiones de Ñuble y Biobío, como respuesta a la magnitud de los incendios forestales que afectan a ambas zonas. La medida se adopta en un contexto de evacuaciones masivas, daños materiales de consideración y un despliegue intensivo de equipos de emergencia en distintos puntos del sur del país.

El anuncio fue realizado por el propio mandatario a través de su cuenta de X, donde explicó que la decisión busca enfrentar de mejor manera la emergencia en curso. En su mensaje, señaló que el estado de catástrofe permitirá disponer de todos los recursos necesarios para responder a la situación provocada por los siniestros.

Estado de catástrofe y respuesta ante los incendios

El estado de catástrofe habilita un marco excepcional para coordinar la acción del Estado frente a emergencias de gran escala. En este caso, la medida apunta a fortalecer la articulación entre las Fuerzas Armadas, los organismos de emergencia y las autoridades regionales y comunales, en un escenario marcado por la rápida propagación del fuego.

Uno de los sectores más afectados es la comuna de Penco Lirquén, en la región del Biobío, donde la intensidad de los incendios obligó a evacuar a cerca de 20 mil personas. La situación ha derivado en un complejo escenario humanitario, con albergues habilitados y un amplio despliegue de personal para resguardar a la población.

Evacuaciones y comunas más afectadas

El avance del fuego ha generado evacuaciones en diversas comunas de ambas regiones. En Ñuble, Quillón y Ránquil figuran entre las localidades más golpeadas por los incendios forestales. En tanto, en la región del Biobío, la emergencia alcanza a Penco, Tomé, Florida y sectores de Concepción, donde las llamas han amenazado áreas habitadas.

La declaración del estado de catástrofe busca facilitar el uso de recursos extraordinarios para el combate del fuego, la protección de la población y la atención de las personas damnificadas. Se trata de una medida que reconoce la gravedad de la situación y la necesidad de una respuesta coordinada ante una emergencia que continúa en desarrollo.