Dolor en el fútbol por la muerte de Miguel Ángel Russo
El fútbol sudamericano amaneció de luto. Miguel Ángel Russo, histórico director técnico de Boca Juniors y exentrenador de Universidad de Chile, falleció este miércoles a los 69 años tras una larga batalla contra el cáncer. Su partida deja una profunda huella en la historia del deporte, marcada por títulos, respeto y una pasión inquebrantable por el juego.
Russo había sido diagnosticado con cáncer de próstata y vejiga en 2017, enfermedad que lo obligó a someterse a varios tratamientos médicos. A pesar de las complicaciones, nunca se alejó del fútbol. Dirigió equipos en Argentina, Colombia, Perú, Arabia Saudita y Chile, convirtiéndose en uno de los entrenadores más queridos del continente.
La lucha de Russo contra la enfermedad
El técnico argentino se encontraba bajo internación domiciliaria luego de sufrir una recaída que deterioró rápidamente su estado de salud. En los últimos meses, había tenido ingresos hospitalarios por infecciones urinarias derivadas de un cuadro inmunológico delicado.
Aun así, su compromiso con Boca Juniors no disminuyó. Estuvo presente por última vez en la Bombonera el 21 de septiembre, cuando el equipo igualó 2-2 ante Central Córdoba. Ese día ya se le veía frágil, pero fiel a su estilo, no abandonó a sus jugadores hasta que la salud lo obligó a hacerlo.
En redes sociales, clubes y exfutbolistas expresaron su pesar. “Ejemplo de alegría, calidez y esfuerzo”, escribió Boca Juniors en un comunicado oficial.
El Club Atlético Boca Juniors comunica con profunda tristeza el fallecimiento de Miguel Ángel Russo.
Miguel deja una huella imborrable en nuestra institución y será siempre un ejemplo de alegría, calidez y esfuerzo.
Acompañamos a su familia y a sus seres queridos en este… pic.twitter.com/czsB6lmNnq
— Boca Juniors (@BocaJrsOficial) October 8, 2025
Russo en la U: un recuerdo azul que perdura
Antes de consolidarse como uno de los grandes entrenadores argentinos, Russo vivió su primera experiencia internacional en 1996 al mando de la Universidad de Chile, un desafío que marcó el inicio de su proyección continental.
Llegó al club luego de la sorpresiva salida de Jorge “Lulo” Socías, con el respaldo del doctor René Orozco. Aquel equipo universitario mostró un juego sólido y alcanzó las semifinales de la Copa Libertadores 1996, donde fue eliminado por River Plate en un polémico encuentro recordado por un penal no cobrado de Germán Burgos sobre Esteban Valencia.
El exdirigente Pedro Cárdenas recordaría años más tarde aquel arribo: “Yo fui a Buenos Aires, estuve una semana buscando nombres hasta que di con Russo. Me di cuenta de que era una gran persona y que podía ayudarnos muchísimo”.
Si bien su paso por la U duró solo una temporada, dejó una impresión duradera. Los hinchas aún recuerdan su trabajo metódico, su perfil bajo y su trato humano, características que definieron toda su carrera.
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Una vida dedicada al fútbol
Nacido en Buenos Aires, Russo fue jugador de Estudiantes de La Plata, donde disputó más de 400 partidos y se ganó el respeto de una generación. Tras su retiro, inició una extensa carrera como entrenador que lo llevó a dirigir a clubes como Rosario Central, Vélez Sarsfield, San Lorenzo, Racing, Millonarios, Alianza Lima y el propio Boca Juniors, con el que ganó la Copa Libertadores 2007 junto a Juan Román Riquelme.
A lo largo de su trayectoria conquistó nueve títulos nacionales y uno internacional, además del reconocimiento de sus pares por su estilo directo y humano. “Lo que más destaco de Miguel es la simplicidad para entregar el mensaje. Llenaba de confianza al jugador, algo fundamental en un técnico”, recordó el exjugador Fabián Vargas al sitio oficial de la FIFA.
Un legado que trasciende fronteras
Russo no solo fue un estratega exitoso, sino también un símbolo de fortaleza y resiliencia. Su lucha contra la enfermedad nunca lo alejó de su pasión, y hasta los últimos meses mantuvo comunicación con su cuerpo técnico y jugadores.
El lunes 6 de octubre, Boca había informado que su estado era “de pronóstico reservado”. Horas más tarde, el entrenador falleció en su casa, rodeado de sus seres queridos. La noticia generó conmoción inmediata en Argentina, Chile y Colombia, países donde dejó una huella profunda.
Hoy, el fútbol despide a un hombre que vivió con intensidad cada minuto, tanto dentro como fuera de la cancha. Miguel Ángel Russo se fue con la serenidad de quien amó su oficio hasta el final, dejando una enseñanza imborrable para las nuevas generaciones de entrenadores y futbolistas.
