ONU reconoce liderazgo del Pueblo Mapuche frente a la crisis oceánica
Durante la reciente Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, celebrada entre el 9 y el 13 de junio de 2025 en Niza, Francia, el Pueblo Mapuche y particularmente sus comunidades lafkenche fueron reconocidos por su labor en la protección de las zonas costeras frente a amenazas extractivas y exclusión en la gobernanza marina.
Uno de los puntos más relevantes fue el artículo publicado por la relatora de la ONU para el derecho a un ambiente sano, Astrid Puentes Riaño, en el diario El País de España. En su análisis, titulado “El pueblo mapuche como ejemplo de lucha de protección de las costas marinas”, Puentes destacó el rol ancestral que han tenido estas comunidades en la defensa del maritorio y cómo sus prácticas tradicionales son clave para afrontar la triple crisis planetaria: cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación.
La relatora hizo hincapié en la importancia de la Ley Lafkenche, una normativa chilena que reconoce el uso consuetudinario del borde costero por parte del pueblo mapuche y las comunidades indígenas, y que ha permitido la gestión de estas zonas para fines de pesca, ceremonias y resguardo cultural. Esta ley, sin embargo, enfrenta hoy una fuerte oposición por parte de sectores industriales y políticos que buscan debilitarla, especialmente en regiones donde la industria salmonera se ha expandido sin contemplar los impactos sociales y ecológicos.
En paralelo a la conferencia, representantes del Pueblo Mapuche participaron de distintas instancias donde visibilizaron cómo la imposición de modelos extractivistas amenaza no sólo la biodiversidad marina, sino también la continuidad de sus formas de vida. Denunciaron que, pese a contar con reconocimiento legal, muchas veces no son incluidos en los procesos de toma de decisiones que afectan directamente sus territorios.
“Proteger el océano es proteger derechos humanos”, escribió Astrid Puentes en su artículo. La relatora alertó que el aumento de la producción mundial de gas en alta mar proyectado para 2050 (+55%) profundizará los impactos ya existentes sobre comunidades vulnerables. Además, denunció la falta de ambición política, la corrupción y la fragmentación en los acuerdos globales para la protección oceánica.
La delegación mapuche-lafkenche presente en Niza insistió en que la protección del océano no puede ser disociada de la participación de pueblos originarios. Su presencia en la conferencia subrayó el valor del conocimiento ancestral y la necesidad de incluirlo en la elaboración de políticas ambientales y marinas a nivel mundial.

La relatora valoró además las redes de colaboración entre sociedad civil, comunidades indígenas y científicos, quienes exigen medidas concretas ante la ineficacia de los marcos legales actuales para detener el deterioro del océano.
El llamado desde Niza fue claro: se necesita un enfoque integrador que reconozca la interdependencia entre ecosistemas, derechos humanos y culturas. La declaración final de la conferencia, aún en redacción, podría marcar un precedente si incorpora estos principios en su Plan de Acción.
En este contexto, el Pueblo Mapuche no sólo alzó la voz en defensa del mar, sino que también se posicionó como referente global en la lucha por un modelo de conservación justo e inclusivo. Mientras tanto, en Chile, la discusión sobre el futuro de la Ley Lafkenche sigue en curso, con tensiones crecientes entre los derechos de los pueblos indígenas y los intereses de las grandes industrias.
La visibilidad alcanzada por las comunidades lafkenche en Niza refuerza su legitimidad y podría influir en el debate nacional, marcando un precedente en el reconocimiento internacional a su rol en la defensa del océano y del derecho a un ambiente limpio y saludable.
