Comunidad Mapuche Pewenche: Custodios ancestrales del árbol sagrado Araucaria

El pueblo pewenche mantiene viva su cultura en los bosques de La Araucanía.

En el corazón de los Andes del sur de Chile, en la Región de La Araucanía, la comunidad mapuche pewenche de Quinquén se erige como uno de los últimos bastiones vivos de una relación ancestral entre pueblo y naturaleza. Su historia está íntimamente ligada al árbol sagrado de la cultura pewenche: la araucaria araucana, o pewén.

Durante siglos, este árbol milenario ha sido fuente de alimento, energía espiritual y cultura para las familias pewenche. La recolección del piñón, fruto del pewén, no es sólo una práctica agrícola, sino también un acto espiritual, un vínculo con los antepasados y con el territorio. Esa conexión ha motivado a la comunidad de Quinquén a proteger los bosques, resistir la explotación forestal y promover un modelo de desarrollo sustentable.

Patrimonio protegido

El compromiso de Quinquén tuvo un punto de inflexión en 1990, cuando la araucaria fue declarada Monumento Natural de Chile, reconociéndose su valor ecológico y cultural. Sin embargo, la defensa del pewén viene desde mucho antes. Ya en 1976, las comunidades lograron una histórica prohibición de su tala, tras años de presiones frente a la expansión de la industria forestal.

Hoy, este legado se sostiene gracias al trabajo intergeneracional de familias que promueven el turismo indígena, el comercio justo y la educación ambiental. Una de esas experiencias es Wen Kimey, emprendimiento que elabora productos a base de piñones recolectados de forma sustentable. Joaquín Meliñir, su fundador, explica: “El pewén no sólo alimenta el cuerpo, también el alma. Es parte de nuestra cosmovisión, de nuestras ceremonias y de cómo entendemos el equilibrio con el entorno”.

Visita institucional: CONADI en Quinquén

Recientemente, el director nacional de CONADI, Álvaro Morales Marileo, visitó la comunidad y recorrió sus senderos acompañados de árboles de más de mil años de antigüedad. Fue testigo de los “pewenentu” –bosques de araucarias en mapuzugun– y de los pequeños retoños que nacen bajo su sombra. La visita tuvo como objetivo fortalecer vínculos con la Sociedad de Turismo Mapuche de La Araucanía AG y conocer proyectos de desarrollo sustentable impulsados por los pewenche.

Morales Marileo destacó el ejemplo de la comunidad: “Aquí no sólo se conserva el bosque, sino también la identidad de un pueblo. El turismo indígena no debe entenderse sólo como experiencia de paisaje, sino como una vivencia cultural que transmite una visión del mundo profundamente respetuosa con la naturaleza”.

Turismo con raíz

La comunidad ha encontrado en el turismo comunitario una herramienta clave para conservar sin depredar. Los visitantes pueden participar en caminatas guiadas por bosques milenarios, aprender sobre el uso tradicional del piñón, conocer prácticas agrícolas respetuosas con la biodiversidad y alojarse en espacios construidos bajo principios de arquitectura tradicional.

Una turista brasileña, Bruna, relató emocionada su paso por Quinquén: “Este bosque guarda una doble resistencia: la del árbol que persiste gracias a este pueblo, y la de una cultura que no se ha dejado borrar”.

La familia Meliñir ha sido clave en esta propuesta. Desde su liderazgo en la comunidad hasta la creación de iniciativas productivas, representan la simbiosis entre conservación y economía local. Los pewenche han logrado traspasar fronteras sin renunciar a sus raíces.

Un llamado a conocer y cuidar

La experiencia de Quinquén no sólo debe entenderse como una historia local, sino como una inspiración para todo el país. En tiempos donde el cambio climático y la pérdida de biodiversidad son desafíos globales, el ejemplo pewenche de custodia y respeto puede ser guía para otros territorios.

“Tenemos que aprender de quienes han vivido en armonía con la naturaleza por siglos. La araucaria no se salvó sola, fue este pueblo el que la mantuvo viva”, concluyó el director de CONADI tras su paso por la comunidad.