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El resultado fue una derrota, pero la historia fue mucho más amplia que el 3-1 final. Santiago Wanderers enfrentó al Real Madrid en el Santiago Bernabéu por la Copa Intercontinental Sub 20, en una final de alta intensidad que tuvo goles, un penal atajado, tres expulsiones y una masiva presencia de hinchas caturros en Madrid.

El cuadro chileno jugó durante largos pasajes con personalidad ante una de las instituciones más poderosas del fútbol mundial. Sin embargo, el encuentro quedó fuertemente condicionado por las decisiones del árbitro polaco Damian Sylwestrzak, cuyos cobros generaron cuestionamientos y elevaron la tensión durante el segundo tiempo.

Santiago Wanderers enfrentó una final histórica en Madrid

Según informó Emol, el duelo se disputó ante casi 54 mil espectadores en el Santiago Bernabéu. Santiago Wanderers comenzó el partido con intensidad, aunque a los 25 minutos Alexander Dubo fue expulsado tras cometer una infracción sin balón sobre Daniel Yáñez.

Cuatro minutos más tarde, Yáñez convirtió el 1-0 para el Real Madrid mediante un tiro libre. El gol instaló la primera ventaja para el elenco local, que se fue al descanso arriba en el marcador y con superioridad numérica.

Lejos de resignarse, Santiago Wanderers regresó al segundo tiempo con una disposición distinta. El equipo chileno adelantó sus líneas, presionó la salida rival y encontró el empate a los 49 minutos a través de Christian Silva, quien aprovechó una recuperación alta y definió dentro del área para marcar el 1-1.

El empate y la reacción caturra

 

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Tras la igualdad, Santiago Wanderers logró afirmarse en la cancha y complicó al cuadro merengue. El equipo chileno resistió los intentos del local y también generó opciones para intentar dar vuelta el resultado, en una muestra de competitividad ante un rival de mayor jerarquía internacional.

El partido cambió nuevamente a los 81 minutos. Fran Santamaría, quien había ingresado poco antes, anotó el 2-1 tras una jugada por la banda derecha y un centro al área. El tanto obligó a los caturros a buscar otra vez el empate en los minutos finales.

Fue entonces cuando las decisiones arbitrales pasaron a ocupar el centro de la escena. Christopher Valenzuela recibió tarjeta roja a los 88 minutos. Posteriormente, el juez sancionó un penal a favor del Real Madrid tras revisar una jugada en el VAR, decisión que fue descrita como dudosa en los reportes del partido.

El arbitraje que marcó la final

El portero Fabiano Avello contuvo el lanzamiento de Daniel Yáñez, en una de las imágenes más destacadas de la noche. Sin embargo, poco después llegó una tercera expulsión para Santiago Wanderers, con lo que el equipo terminó el encuentro con ocho jugadores en cancha.

 

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Los reportes sobre el partido difieren respecto de la identidad del tercer expulsado: RedGol consignó que fue Benjamín Adasme, mientras que Emol identificó al jugador como Nicolás Carvacho. Ambos medios coincidieron en que el cobro no quedó claramente explicado durante el desarrollo del encuentro.

Ya en el tiempo adicional, Roberto Martín marcó el 3-1 definitivo para Real Madrid. La diferencia final no reflejó por completo el desarrollo de una final en la que Santiago Wanderers logró competir, igualar el marcador y sostener el partido hasta los últimos minutos, pese a la inferioridad numérica.

La otra cara: el aliento de la hinchada

La jornada también tuvo una dimensión especial fuera de la cancha. En Cancha reportó que cerca de 4 mil hinchas de Santiago Wanderers llegaron al Santiago Bernabéu para acompañar al equipo en este compromiso histórico.

El respaldo desde las tribunas fue una muestra de la relevancia que tuvo el duelo para el club y su hinchada. Más allá de la derrota y de las polémicas arbitrales, la final dejó una actuación competitiva, una movilización poco habitual para un partido juvenil y una noche que quedará en la memoria de los seguidores caturros.