Una familia de búhos anidó en un departamento en Santiago… y lo registraron todo
Desde el 7 de octubre, una jardinera de cocina en el piso 6 de un departamento en Santiago se transformó en el hogar de una familia de búhos tucúqueres. Lo que parecía una visita ocasional, terminó convirtiéndose en una experiencia única: dos huevos, dos crías y una rutina diaria entre cazas, cuidados y silenciosa convivencia. Así comenzó la historia de Javier, Miranda y sus dos polluelos.
“Mi mamá estaba almorzando con mi hermano y de repente, en la jardinera del departamento, apareció un búho. Al día siguiente vimos un huevo… y luego otro. Ahí supimos que los búhos se habían instalado”, cuenta Joyce Jankelevich, hija de la dueña de casa y quien ha seguido todo el proceso junto a su familia.
Preocupados por hacer las cosas bien, contactaron a un especialista en aves rapaces y decidieron instalar una cámara discreta para registrar sin interferencias lo que estaba ocurriendo. Así conocieron a Miranda (la hembra), a Javier (el macho que llega cada noche con comida) y, más tarde, a los dos polluelos: Mirón y Atenea.
“Ha sido alucinante. Vemos cómo los alimentan, cómo aprenden a comer solos. Son súper independientes y crecen por día”, relata Joyce. El proceso de los búhos ha sido observado con respeto, sin invadir, siguiendo todas las recomendaciones. “Nos dimos cuenta de que esta oportunidad no se repite. Los hemos visto traer ratones, palomas y hasta conejos”.
El material grabado se transformó en un registro inédito del comportamiento de los tucúqueres en plena ciudad, y ya está siendo compartido en redes sociales, generando asombro y ternura.
“Es increíble pensar que esto esté pasando en un departamento en Santiago”, dice Joyce. “Te cambia la forma de mirar la ciudad. Aprendimos con ellos, sin molestar, y ojalá esta historia ayude a que más personas se animen a observar y respetar la vida silvestre que nos rodea”.
¿Qué comen?
Los registros muestran escenas sorprendentes: Javier y Miranda alimentan a sus crías con ratones, conejos e incluso una paloma. “La paloma que le trajo Javier la despreció”, señala riendo Joyce. El crecimiento de los pequeños búhos Mirón y Atenea ha sido visible día a día, y ahora ya comienzan a comer solos y moverse con más independencia.
La familia ha mantenido una observación respetuosa, sin intervenir ni tener contacto directo con las aves. La cámara fue instalada a distancia para documentar el proceso sin interferencias, y ahora esperan contactar a expertos que orienten un manejo adecuado de la especie en este entorno de su propio hogar.
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