Gloria Ana Chevesich hace historia y asume como la primera presidenta de la Corte Suprema

Chevesich asume la presidencia de la Corte Suprema

Gloria Ana Chevesich fue elegida este lunes como la nueva presidenta de la Corte Suprema, convirtiéndose en la primera mujer en asumir el máximo cargo del Poder Judicial chileno. La ministra tomará el mando en enero próximo, una vez que finalice el período del actual presidente, Ricardo Blanco, y encabezará el tribunal durante el bienio 2026-2027.

La designación de Chevesich se concretó tras una votación realizada en el Pleno de la Corte Suprema, en una sesión considerada clave por el momento que atraviesa el sistema judicial. Según consignó CNN, la elección se produjo en un escenario marcado por tensiones internas, investigaciones administrativas y un creciente escrutinio público sobre el funcionamiento del Poder Judicial.

El arribo de Chevesich a la presidencia es interpretado como una señal de continuidad en una línea de mayor rigor institucional. La ministra ha manifestado en distintas oportunidades su intención de fortalecer los mecanismos disciplinarios y avanzar en procesos de control interno, una postura que ha generado apoyos, pero también resistencias al interior del máximo tribunal.

Chevesich y un liderazgo con sello propio

El nombre de Gloria Ana Chevesich está asociado desde hace décadas a una actuación firme en causas de alto impacto. En 2003, su rol como ministra instructora en el caso MOP-Gate la posicionó públicamente como una jueza de carácter duro, ganándose el reconocimiento de sectores que valoran un enfoque estricto frente a eventuales irregularidades.

Esa misma impronta es la que hoy algunos observan con atención, considerando que Chevesich no ha ocultado su disposición a reactivar instancias como la Comisión de Ética, abrir sumarios administrativos o incluso evaluar la remoción de magistrados si así lo ameritan los antecedentes. Este enfoque ha generado fricciones internas y diferencias con algunos de sus pares, en un contexto donde la credibilidad del Poder Judicial se encuentra bajo presión.

Para parte del mundo judicial, la llegada de Chevesich a la presidencia representa una oportunidad de renovación institucional, especialmente en momentos en que se discute la necesidad de reforzar estándares de probidad y transparencia en los nombramientos y en la conducta de los jueces.

Debate gremial y tradición institucional

En paralelo a la elección de Gloria Ana Chevesich, la Asociación Nacional de Profesionales de la Administración del Poder Judicial (APRAJUD) emitió un comunicado en el que defendió la tradición de antigüedad como criterio para definir la presidencia de la Corte Suprema. Si bien el gremio reconoció la urgencia de avanzar en reformas estructurales, expresó su rechazo a cambios abruptos en el procedimiento.

Según la asociación, esta tradición ha contribuido históricamente a la estabilidad institucional y a la percepción de imparcialidad del máximo tribunal. Alterarla en medio de una crisis de confianza, advirtieron, podría abrir espacio a cuestionamientos sobre presiones internas o alineamientos circunstanciales que afecten la independencia judicial.

Con la confirmación de Chevesich como futura presidenta, la Corte Suprema inicia una nueva etapa que estará marcada por altas expectativas, un complejo escenario interno y el desafío de fortalecer la confianza ciudadana en el sistema de justicia.