Fallece el ex técnico de la selección chilena Xabier Azkargorta a los 72 años

El fútbol sudamericano atraviesa una triste jornada tras confirmarse la muerte de Xabier Azkargorta a los 72 años. La noticia fue comunicada este viernes por el club Bolívar, institución donde el técnico español vivió uno de los capítulos más exitosos de su carrera. Su fallecimiento generó reacciones inmediatas tanto en Bolivia como en Chile, países donde dejó una huella distinta, aunque igualmente reconocida.

Azkargorta, también conocido como el Bigotón, arrastraba complicaciones de salud en los últimos meses. La confirmación de su partida llegó con un mensaje del Bolívar, que destacó su rol histórico al mando de la selección boliviana que clasificó al Mundial de Estados Unidos 1994. Ese logro marcó un antes y un después en la trayectoria del entrenador y en la memoria de los hinchas altiplánicos.

El paso de Azkargorta por la Roja

En Chile, el nombre de Azkargorta está asociado a una etapa breve pero recordada. El español asumió la dirección técnica de la selección chilena entre 1995 y 1996, un periodo que coincidió con el inicio del proceso clasificatorio rumbo al Mundial de Francia 1998. Llegaba precedido de su hazaña con Bolivia, lo que generó expectativas altas entre los aficionados y en la dirigencia de la época.

Sin embargo, el ciclo de «Bigotón» en la Roja fue corto y terminó antes de lo que se esperaba. Durante su paso por la banca nacional dirigió 18 partidos, con un registro de nueve triunfos, cinco empates y cuatro derrotas. Esa estadística refleja un rendimiento discreto, aunque no necesariamente negativo. El técnico tuvo a su cargo amistosos, encuentros de Clasificatorias y la Copa América de 1995 en Uruguay, torneo donde Chile finalizó en el último lugar del grupo.

El momento decisivo ocurrió en junio de 1996, cuando Chile igualó 1-1 ante Venezuela en el arranque de las Eliminatorias. Ese resultado, considerado insuficiente para las aspiraciones del proceso, derivó en su salida inmediata. Tras su partida se abrió la puerta para el arribo de Nelson Acosta, quien terminaría conduciendo a la selección chilena a la clasificación al Mundial de 1998.

A pesar de que el capítulo chileno de Azkargorta no fue extenso, su figura quedó asociada a una época de cambios, en la que el fútbol nacional buscaba consolidar un proyecto rumbo a un torneo mundialista después de largos años de ausencia.

Un recorrido internacional que trascendió generaciones

La carrera de Azkargorta se extendió mucho más allá de su participación en selecciones nacionales. Luego de su salida de Chile, el entrenador asumió distintos desafíos en clubes y proyectos deportivos de la región. En 2010 regresó a Bolivia, un país donde el vínculo con los hinchas y con el entorno futbolístico seguía siendo fuerte. Su retorno lo llevó nuevamente a la banca del Bolívar, equipo con el que alcanzó las semifinales de la Copa Libertadores en 2014, un logro que reforzó su relación con la afición.

Su último trabajo registrado como entrenador fue en 2020, cuando dirigió al Atlético Palmaflor de Cochabamba. Aunque el fútbol había cambiado mucho desde sus primeras experiencias, Azkargorta mantuvo un estilo cercano al vestuario y un énfasis en el carácter formativo del deporte. Esa mirada lo mantuvo activo en direcciones deportivas, asesorías técnicas y proyectos de desarrollo en distintos países.

El impacto de una figura respetada

La despedida de Azkargorta reúne emociones distintas según el país donde se mire su legado. En Bolivia su nombre está ligado a una de las gestas deportivas más importantes de su historia. En Chile, en cambio, su paso fue más breve y con resultados que no lograron consolidarse. Aun así, su figura es parte del camino que recorrió la selección en la década de los noventa, un periodo que terminó con la clasificación al Mundial de Francia 1998 y que abrió un ciclo de renovación en el fútbol nacional.

Con su partida, el mundo del deporte pierde a un técnico que vivió procesos complejos, que acompañó a equipos en momentos decisivos y que dejó enseñanzas en cada país donde trabajó. La trayectoria de Azkargorta revela el impacto que pueden tener los entrenadores más allá de los resultados inmediatos. Su nombre seguirá presente tanto por su carácter como por su aporte al desarrollo del fútbol en Sudamérica.

 

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